Después de pasar el día al sol y al agua vendiendo manillas, Noralba Restrepo Enevia, una indígena de la comunidad emberá, emprende el camino hacia una antigua casa en el barrio Las Cruces, en el centro de Bogotá, y sin falta, lleva en su bolsillo los $ 15.000 que tiene que pagar para dormir en una cama sencilla con sus 5 hijos, en un pagadiario.
Esa es su rutina desde hace cuatro años cuando encontró este techo llamado pagadiario y que por lo menos, permite que dos de sus hijos duerman en la pequeña cama y los otros tres en el piso de cemento de la vieja casona que alberga a otras 50 personas en similares o hasta peores condiciones.
Cuando Noralba no logra vender las manillas que teje en la diminuta habitación, cambia su mercancía y vende paquetes de bolsas plásticas para la basura a $ 2.000 cada uno porque los $15.000 de la dormida son sagrados y si no consigue más, esa noche se quedan ella y sus hijos, literalmente, sin comer.
Pagar o pagar es la consigna, pues, aunque la casa mantenga la puerta de entrada abierta de par en par, Noralba sabe que los $ 15.000 son la “llave” para tener donde poner la cabeza y que le quedaría más difícil conseguir los $ 30 mil de 2 días si se llega a atrasar.

Más de 12 mil almas se hacinan en los pagadiarios
El barrio Las Cruces, uno de los más antiguos de Bogotá, pertenece a la Localidad de Santa Fe, una de las tres, junto a la Candelaria y Los Mártires, en donde se calcula que hay más de 1.000 inmuebles utilizados como pagadiarios, la mayoría en pésimas condiciones y donde viven cerca de 12.000 personas.
En estas tres Localidades del centro de Bogotá hay unos 2.400 hogares. De ellos, unos 1.200 tienen como Jefe a una mujer, en 84 hay personas discapacitadas, 968 tienen personas menores de edad, en 415 hay adultos mayores, 88 hogares pertenecen a población indígena y 27 son de personas desplazadas.
Con lo que pagan cada día migrantes, vendedores informales, recicladores y personas como Noralba por una habitación, se sostienen los rentables negocios, modalidad que, como su nombre lo indica, se paga a diario, tiene horas de entrada, salida, todo es controlado y suelen estar en malas condiciones.
En los pagadiarios, el valor de los cuartos oscila entre los $ 6.000 y $ 40.000 por día dependiendo de los beneficios que tiene el usuario, la zona donde está ubicada la vivienda y los servicios prestados en la habitación.
Todo varía si el cuarto es privado o no, si cuenta con baño y cocina, o con más o menos inquilinos para compartir los espacios de la vivienda porque en algunos casos pueden tener 50 personas o más ocupando cuartos muy pequeños de 2 metros de largo por 2 metros ancho donde duermen hasta 5 personas en una sola cama.
Tipos de pagadiario que existen en Bogotá
Hay tres tipos de pagadiarios en Bogotá: las comunales que están dentro de la misma habitación y son espacios compartidos por varias personas. Se paga por el derecho a tener una cama como le ocurre a Noralba y se tiene la posibilidad de llegar a dormir después de pasar el día en la calle. Escasamente, hay un baño que debe compartir con muchos otros al igual que la cocina y reina el hacinamiento.


Otro de los tipos de pagadiario es el que maneja una fundación o una casa de paso. Estos sitios se han “especializado” en prestar servicio a migrantes y personas en procesos de rehabilitación por droga, son similares a los anteriores, pero alquilan habitaciones individuales y familiares. El pago debe ser diario.
El tercer tipo de pagadiario son los apartamentos privados que se arriendan para que la persona pague diariamente el alquiler, las viviendas son unifamiliares o colectivas y cada familia vive en una habitación, pero deben compartir la cocina y el baño con los demás inquilinos de la residencia.
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Aquí lo único cierto de estas tres modalidades de arrendamiento utilizado por personas pobres es que ninguna cumple con las normas y las condiciones óptimas de salubridad para ser habitadas. Para acabar de ajustar, en Bogotá no existe ninguna regulación para este tipo de negocios. Los dueños de los inmuebles y los administradores cobran de acuerdo con la demanda y nadie los obliga a que la vivienda que ofrecen esté en condiciones dignas para ser habitadas.
Un drama humano invisible detrás de las cifras oficiales
Sobre este silencioso drama humano, la Secretaría Distrital de Planeación y la Secretaría de Integración Social, realizaron un estudio entre 2021 y 2022 y encontraron, entre otras, que el 82 % de las personas que recurren a los pagadiario, lo hacen por falta de dinero para buscar algo mejor.
Entre los clientes de los pagadiarios, también hay un 62 % de personas que acuden allí porque se han quedado sin empleo o porque los trabajos que tienen son temporales. Hay otro 39 % que suele ser rechazado por la familia, son discriminados, consumen sustancias psicoactivas o simplemente, no tienen a dónde ir.
Lo cierto es que los pagadiario al final de cuentas no son baratos y menos regalados como mucha gente creería, pues mensualmente, un hogar que vive en pagadiario puede gastar $186.500 como mínimo según las cifras oficiales de 2021 y 2022.
La situación en vez de mejorar, parece empeorar, pues un estudio similar en 2023, mostró que el 46,83 % de los usuarios son considerados pobres y el 6,41 % de los que duermen en los pagadiarios están en pobreza extrema.


Se estima además que el 22,8 % de la población que utiliza esta alternativa, alguna vez ha tenido que dormir en la calle por falta de plata para pagar un cuarto y la competencia para conseguirlo tampoco es fácil pues se estima que, de 600 mil migrantes venezolanos en Bogotá, el 92,4 % vive en arriendo o subarriendo y el 3,4 % de los hogares de migrantes habitan en los llamados pagadiarios de las diferentes localidades de la ciudad.
Otro estudio realizado en 2024 por la Secretaría de Integración Social del Distrito encontró que el valor del hospedaje en los pagadiarios oscila entre los $3.000 y $20.000 y el 75 % de las personas solo come una o dos veces al día.
Por ayudar a las personas que viven en pagadiarios, Galán beneficiará a los propietarios
Con base en todos los estudios disponibles desde 2021, el alcalde Carlos Fernando Galán, a través de la Secretaría de Integración Social decidió ayudar económicamente a más de 2 mil personas que viven en los pagadiarios de las Localidades de Candelaria, Mártires y Santa Fe, lo que, de paso, beneficiará a los propietarios de esos negocios.
Galán ayudará mediante transferencias monetarias de Nequi, Daviplata, Movii y Dale, a partir de este 2025 en una primera fase. El monto que se le entregará a cada hogar oscila entre los $ 120.000 y los $ 905.000. El monto dependerá del nivel de pobreza o vulnerabilidad de los hogares y también se tiene en cuenta la categoría de hogares en el Sisbén. Este dinero debe ser destinado al pago de la vivienda y la alimentación.
Sobre este tema, la Alcaldía de Bogotá ha anunciado que realizará más estudios sobre pagadiarios en las Localidades de Kennedy, Engativá, Suba y Fontibón mientras que en las Localidades de Teusaquillo, Barrios Unidos y Chapinero fueron identificados algunos establecimientos que se dedican a esta actividad.
Localidades con pagadiarios identificados



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