Los habitantes de los barrios La Esperanza y Arizona, ubicados en adyacencias al Centro de Formación Juvenil del Cesar, antiguo Cromi, ante la reciente fuga masiva de menores, reiteran la necesidad de reubicar la institución, ya que las constantes fugas y actos de violencia internos, perjudican y quitan la tranquilidad a la comunidad aledaña.
Al respecto, Rafael Núñez, vecino del sector, manifestó que el pasado sábado, cuando los menores se fugaron, varios irrumpieron en los patios de las viviendas cercanas, causando temor en niños, jóvenes y adultos mayores. “Desde el año 1994, cuando fue fundado el Cromi, vivimos con el miedo de que estos fugados puedan invadir nuestras casas, situación que ha sido recurrente y las autoridades hacen caso omiso aludiendo que solo son infractores a quienes se les deben restablecer sus derechos”.
Aseguró que la deficiente seguridad es evidente, aunque han realizado mejoras en la infraestructura con cambios de puertas y reforzamiento de muros, la inseguridad sigue latente.
Los vecinos exigen que el centro sea trasladado a una ubicación más alejada de la población y que se implementen medidas efectivas para garantizar la seguridad de los residentes. “Los jóvenes fugados no solo alteran la tranquilidad de nuestras viviendas, sino que también ponen en riesgo la seguridad de todos”, añadió Núñez.
El líder comunal exhorta al alcalde Ernesto Orozco Durán y a la gobernadora Elvia Milena Sanjuán Dávila, a voltear la mirada a esta problemática social que afecta a un gran número de habitantes en dos barrios populares de la ciudad.
La comunidad espera que las autoridades tomen acciones contundentes para solucionar el problema y que esta denuncia sirva para que se implemente un plan integral de seguridad que proteja tanto a los vecinos como a los internos del Centro de Formación Juvenil del Cesar.
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